La energía mareomotriz aprovecha el movimiento natural de las mareas para generar electricidad. A diferencia del viento o el sol, su comportamiento puede predecirse con gran precisión durante décadas.
Las tecnologías actuales incluyen grandes infraestructuras tipo represa y turbinas submarinas que capturan la energía de las corrientes de marea.
Sin embargo, los costos de infraestructura, los desafíos de mantenimiento en ambientes marinos y la falta de estandarización tecnológica han limitado su expansión.
A pesar de ello, varios proyectos piloto alrededor del mundo continúan explorando el potencial de esta fuente renovable.
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