Cuando la tierra produce energía
La agrovoltaica, también conocida como Agri-PV, es uno de los modelos más sólidos de integración entre energía y producción de alimentos en 2026. Este enfoque combina paneles solares elevados o estratégicamente distribuidos con cultivos agrícolas o ganadería, permitiendo un doble uso del suelo.
Estudios recientes en Europa, EE.UU. y LATAM muestran incrementos de productividad agrícola de hasta un 20% en ciertos cultivos, reducción del estrés hídrico y generación de ingresos energéticos adicionales. En 2026, los proyectos Agri-PV están siendo impulsados por incentivos públicos, fondos de impacto y grandes agroindustrias que buscan reducir su huella de carbono.
La agrovoltaica ya no es experimental: es una solución escalable, rentable y alineada con la seguridad alimentaria y energética.
Visión técnica
Los sistemas Agri-PV utilizan estructuras elevadas (entre 3 y 5 metros de altura) o configuraciones con separación optimizada entre filas, lo que permite el paso de maquinaria agrícola y una radiación solar controlada sobre los cultivos. Investigaciones del Fraunhofer ISE y el NREL indican que la sombra parcial puede reducir la evaporación del suelo entre 15% y 30%, mejorando la eficiencia del uso del agua, especialmente en cultivos como hortalizas, berries, café y forrajes. En regiones semiáridas de LATAM, esta reducción hídrica se traduce en ahorros de riego de hasta 25%, un factor crítico frente al cambio climático.
En las finanzas
En términos energéticos y financieros, los proyectos agrovoltaicos alcanzan densidades de generación de entre 0,6 y 1 MWp por hectárea, dependiendo del diseño y del tipo de cultivo. Esto permite a los productores agrícolas diversificar ingresos, donde la energía puede representar entre 30% y 50% del flujo anual del proyecto, reduciendo la dependencia exclusiva de la cosecha. En 2026, los modelos más avanzados integran PPAs agrícolas, autoconsumo para riego y almacenamiento energético, logrando retornos de inversión (IRR) combinados de 12% a 18%, cifras altamente atractivas para agroindustrias, cooperativas y fondos ESG.

