Autor: Brayaham Villa
Presidente, Asociación Colombiana de Hidrógeno - Derivados y Combustibles Sostenibles
El amoniaco verde puede cambiar la ecuación del agro en Colombia:
EL DEBATE QUE MARCARÁ EL QUINTO CONGRESO INTERNACIONAL DEL HIDRÓGENO
Colombia es un país agrícola que, paradójicamente, depende de insumos importados para producir. En estos momentos importamos más del 80% de los fertilizantes consumidos y el 100% de los fertilizantes nitrogenados que usamos, lo que nos tiene expuestos a la volatilidad internacional, tanto geopolítica como de mercado, lo que encarece la producción y termina impactando la canasta familiar y la seguridad alimentaria.
El hidrógeno abre una oportunidad concreta para hacerlo. Es el insumo clave en la producción de amoníaco, base de los fertilizantes nitrogenados, y su desarrollo a partir de fuentes renovables nos permitiría ser más resilientes en nuestra seguridad alimentaria y reducir la exposición a eventualidades externas, en las Colombia tiene cero control sobre sus causas, pero sufre el impacto significativo de sus consecuencias.
Entonces, la pregunta no es si hoy el amoniaco verde es más caro o más barato que el que importamos. La verdadera pregunta es cuánto tiempo más estamos dispuestos, como país, a depender de un mercado en el que no sabemos a qué precio llegará el próximo lote, ni si habrá disponibilidad suficiente para cubrir la demanda. Este escenario ha ocurrido ya 3 veces en los 6 últimos años: en 2020, a causa de la pandemia; en 2022, por el conflicto entre Rusia y Ucrania, y este año, debido al bloqueo del Estrecho de Ormuz.
El desarrollo del amoniaco verde nos permitiría avanzar hacia la producción local de fertilizantes, avanzar en nuestra seguridad alimentaria y en nuestra industrialización. Considero que esta meta es lo suficientemente elevada y estratégica para el país, como para que valga la pena sentarnos a trabajar articulados entre todos los actores (Estado, sector privado, banca – comercial y multilateral), para derribar las barreras técnicas, económicas y regulatorias que nos separan de este objetivo.
Si logramos conectar energía, industria y producción agrícola, Colombia no solo puede reducir riesgos, sino también posicionarse mejor en mercados internacionales que hoy exigen productos con menor huella de carbono. El hidrógeno y sus derivados no son solo una conversación energética. Son una oportunidad de crecimiento industrial, económica y estratégica para el país.
El 13 y 14 de mayo, en Bogotá, el 5to Congreso Internacional del Hidrógeno será el espacio para avanzar en esa conversación y llevarlas a acciones para convertir esta oportunidad en realidades. Nos vemos.

